Gracias de nuevo

| LUIS VENTOSO |

OPINIÓN

HAY QUE ASUMIRLO: estábamos en las berzas. Una vez liberados de la letal amenaza de Sadam (ese émulo del Doctor No , capaz de volatilizar el planeta en décimas de segundo con sus montañas de armas de destrucción masiva), pretendíamos volver a las banalidades de la vida en paz: el trabajo, el amore , unas birras en una terraza al solete, el opio futbolero... Pero por fortuna, mientras nosotros nos distraemos con tales parvadas, hay gente cuerda y precavida que nos protege de los infatigables agentes del mal. Reconozcámoslo: aunque pueda parecer increíble, con esta coña de las inminentes vacaciones de Semana Santa ¡nos habíamos olvidado de Siria! Imperdonable. Y es que mientras nosotros preparamos las maletas para zanganear por ahí; en Siria, el mortífero sátrapa Bachard al Asad acumula un horripilante arsenal químico y biológico que apunta al mismísimo corazón del Occidente libre. Por fortuna (y nunca se lo agradeceremos lo suficiente), George, Donald, Condoleezza y Colin son más responsables que nosotros. Sobre los restos aún humeantes de lo que fue Irak, han tenido la clarividencia de volver su mirada escrutadora a la pérfida Siria, maligna donde las haya y un perfecto engorro, pues si desapareciese, tendríamos un maravilloso pasillo de naciones libres y honradas (Israel, Siria e Irak), por donde correrían a sus anchas la democracia... y el petróleo y los grandes bussines .Y ya que estamos en faena, un soplo: la forma de la torre Eiffel no es razonable; eso tiene que ser una lanzadera encubierta de ojivas tóxicas. Investiguen, envíen presto a los aviones espías Predator a París, que ahí hay tomate. Seguro.