RAZEK AL KAZEM es un iraquí que acaba de perder de una tacada mujer, seis hijos, padre y madre, tres hermanos y tres cuñadas. Razek al Kazem es mi candidato indiscutible para el próximo Premio Nobel de la Paz, es el emblema indiscutible de los daños nada colaterales, sino centrales, de una guerra nada preventiva, sino aniquiladora a tope, que empieza a ofendernos ya con lo de alegar armas inteligentes donde sólo hay estupidez de muerte a voleo. Armas inteligentes, jodido oxímoro, es decir, el arrejuntamiento espúreo de términos contradictorios. Anoten otro oxímoro diario, esta vez oxímoro del sujeto y de lo que el sujeto hace: el compañero sentimental de Fulanita le rompe los huesos, la infla a golpes, la mata... ¡Menos mal que era sentimental y compañero, no era enemigo y poco dado a reblandecerse!Razek al Kazem se ha quedado solo, sin sus quince familiares. Es un grito estentóreo de cómo puede ser inhumana la violencia, de cuánto necesitamos la paz. Es, repito, el candidato más indiscutible al Premio Nobel de la Paz. Si hay que presentar currículum para ese Nobel, valga por una vez que no haya que preguntarle a Kazem qué ha hecho él, sino qué no le han hecho a él. Kazem es mi candidato al Nobel de la Paz, aunque en su desesperación exija la venganza de Dios sobre América, porque la venganza de Dios es otro estúpido oxímoro muy bíblico y muy coránico, pero muy poco divino porque un Dios que ejerce cóleras, iras, venganzas, etcétera, no merece ser Dios, que me lo dijo Eurípides, uno de los muchos poco propensos a que el hombre disfrace sus irracionalidades y sus miserias con engañifas teológicas.Creo recordar que Dios dijo que prefería la misericordia al sacrificio, pero todos los energúmenos de la guerra justa, guerra santa, guerra necesaria, guerra preventiva y demás mierdas bélicas, se refocilan en desobedecerle y poner el sacrificio por delante y en lugar de la misericordia. Supongo que Razek al Kazem era uno de tantos, un importantísimo ser del montón al que no le fue posible seguir siendo gloriosamente anónimo y al estilo de aquel Mister Dooley que en el poema de James Joyce hace caso omiso de guerras, ambiciones, dogmas y mitos ajenos porque «bastante trabajo tiene con remar en su barca por el río de la vida».Lo que quería Joyce para su Míster Dooley parece muy posible en los Estados Unidos de Bush, ya no parece tan fácil en el Irak de Sadam Huseín y resulta absolutamente imposible en el Irak de Bush. Esto, dicho con otras palabras, quiere decir que los Estados Unidos de Bush son una perversión de los Estados Unidos de Jefferson, Franklin, Lincoln, Roosevelt... y que, como dicen por mi Cortegada, Aznar en esa coalición «pinta o mesmo que os cans na misa», es decir, nada de nada.Y remato con insistencia en lo que me importa: que Razek al Kazem puede ser un excelente Nobel de la Paz, una imagen de cólera y lágrima que nos dice mucho más que mil currículos pomposos.