ME PREOCUPA; deberíamos ocuparnos, de lo que está pasando en nuestras calles como consecuencia de la guerra de Irak. Vaya por delante mi discrepancia con quienes comparan las algaradas juveniles contra la guerra con la kale borroka y diagnostican una batasunización de la sociedad. Los cachorros de ETA hacen carrera en el fundamentalismo y terminan militando en un ejército de cobardes asesinos que necesitan colocarse, con la cara tapada, por la espalda, a unos tres centímetros de la cabeza de su víctima, para descerrajarle un tiro en nombre de los derechos históricos del pueblo vasco. La juventud que se manifiesta en las calles de las ciudades españolas no cree en la política, pero no entiende las razones de una guerra preventiva, servida en directo por la CNN. Estos jóvenes son hijos de la democracia pero no son neutros ante el terror de una matanza justificada desde la propaganda. Y tienen muy claro que Huseín es un bárbaro, un asesino. Pero les hemos inculcado el rechazo de la violencia, incluida la que practican los Estados. Me recuerdan a los estudiantes del barrio Latino de París en el 68, a los que se ponían delante de los tanques rusos en Budapest o en Praga, en otra primavera.Parecía que estaban dormidos entre botellones, alienados con videoconsolas, entusiasmados con las cutreces de Gran Hermano o Crónicas Marcianas ; casi habíamos perdido la esperanza de verlos luchar por algo que no fuera competir y producir. Me dan envidia, me gustaría tener su edad para tener más tiempo en la ingente y romántica misión de cambiar el mundo. Dicho esto, espero que nadie logre utilizarlos. No se puede tapar la boca de nadie con amenazas. No se puede asaltar sedes de partidos. No se puede pegar a dirigentes que no nos gustan.Nuestra juventud puede llegar a romper con el sistema, si se siente estafada por quienes lo controlan y administran.