LA PALABRA pinganillo está teniendo una gran difusión en sus nuevas acepciones. Por una parte, se emplea para designar un receptor inalámbrico del tamaño de un garbanzo pequeño, mediante el cual los presentadores de televisión reciben información e instrucciones. «¿Tú no tas fijao en la tele, que ar que tié que presentá lenchufan un chivatillo donde va un auriculá?», dice un juglar anónimo. Por otra parte, se usa como nombre de un artilugio parecido, el auricular que permite hablar por un teléfono móvil sin sostener el aparato con la mano. Tradicionalmente, pinganillo significaba 'carámbano' (pedazo de hielo más o menos largo y puntiagudo). Procede de pinganello, 'calamoco' (canelón, 'carámbano largo y puntiagudo que cuelga de las canales cuando se hiela el agua de lluvia o se derrite la nieve'). El pinganillo se aplica también a cosas que gotean como los carámbanos. Así, en femenino -la pinganilla- es la gota del extremo de la nariz de las personas acatarradas (en gallego, pinga, pingada ). Pinganillo fue el nombre de uno de los picos de la Pedriza. Por su forma de ave ha acabado mudando por el de El Pájaro. Y Pinganillo es, finalmente, el apodo que se aplica con no poca mordacidad a un político español de primera fila. Aunque no por ser éste -el político- precisamente un pinganilla, voz común en cuanto al genéro ( el pinganilla y la pinganilla ) que se emplea en Chile y algunos otros países de América para designar a personas sin importancia y al pobre que se las da de elegante. hablar.bien@lavoz.es