Ansiedad compartida

OPINIÓN

NO DEJA de ser llamativo que la revista quizá más prestigiosa de los Estados Unidos, Newsweek , y la más influyente de Francia, Le Nouvel Observateur , coincidan esta semana en dedicar sus titulares de portada y sus reportajes principales a la ansiedad como el mal de nuestra época, exacerbado por las tensiones prebélicas y el miedo al terrorismo. ¿Cómo afecta a la mente y al cuerpo el vivir con miedo, en un tiempo en que la guerra se presenta como una amenaza real, las alianzas parecen derrumbarse y los terroristas campan a sus anchas?, se preguntan Geoffrey Cowley y Claudia Kalb en el semanario estadounidense. ¿Cuál es el efecto a largo plazo de este vivir con miedo? La investigación científica detecta la acumulación de un estrés de carácter permanente, que genera unos ciudadanos cada vez más ansiosos, y demuestra cuán dañino es este miedo que no nos abandona. «Cuando el ser humano está amenazado, el cerebro dispara primero y luego pregunta», es decir, nos sacude abruptamente ante los primeros signos de peligro, pero después un complejo sistema analiza el riesgo real y determina una reacción consecuente. El cuerpo humano está bien adaptado para afrontar estas situaciones efímeras. ¿Qué ocurre cuando estamos sometidos al miedo de un modo continuado? No es difícil de imaginar. Después de años de constante estrés, nuestras reacciones producen un desgaste profundo, que se manifiesta en úlceras de estómago, altas presiones arteriales, debilidad del sistema inmunológico, pérdidas de memoria, etcétera. ¡Para esto da el magnífico período de paz que vivimos con tantos sobresaltos! Desde una vertiente más social, Le Nouvel Observateur se pregunta cómo vencer la ansiedad (con medios químicos, psiquiátricos y de comportamiento), y explica cómo se origina en la primera infancia y cómo nos tortura y nos traumatiza después, hasta convertirse, como reconoce en sí mismo el filósofo Alain Finkielkraut, en un estado permanente de la vida. De lo cual sale bien acreditada la vieja máxima de que nada es más de temer que el miedo. Con o sin guerra. Estadounidense o francés.