Chávez

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

24 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

A VENEZUELA le cabe la indeseable distinción de haber sufrido, a mediados del siglo pasado, el caudillaje violento de Marcos Pérez Jiménez, al que muchos estudiosos consideran el más cruel dictador del continente americano y uno de sus mayores ladrones. Le sucedía en una larga cadena de sátrapas al también venezolano Juan Vicente Gómez, llamado El tirano de los Andes , que, con el apoyo de las grandes petroleras extranjeras, gobernó, directa o indirectamente, entre 1908 y 1936 y murió pacíficamente en la cama a los 78 años. Ahora comparece en escena Chávez, un personaje que, de seguir la deriva totalitaria anunciada estos días con procesos inquisitoriales contra sus opositores, bien puede inclinarse por emular a sus repugnantes predecesores. Sería triste que algo tan extemporáneo y absurdo pudiese ocurrir ahora. La comunidad internacional, tan concentrada en Irak, no debiera perder de vista lo que sucede en este rico país iberoamericano, tan extenso como Alemania y Francia juntas, pero con una población cada vez más empobrecida y radicalizada. La corrupción y los abusos del pasado justifican el castigo que merecieron sus partidos políticos tradicionales, pero no el nacimiento de una nueva y estúpida dictadura.