GEORGES KENNAN ha dicho que la tendencia de EE.?UU. a considerarse el centro del mundo es irreflexiva, vanidosa e indeseable. Y que el poder puramente militar sólo puede producir éxitos a corto plazo: nunca el planeta será gobernado por un único centro político, cualquiera que sea su poderío bélico. Ayudaría la penetración cultural, pero exportamos «las más necias y vergonzosas manifestaciones de nuestra cultura», así que no hemos de quejarnos si nos consideran «los zopencos intelectuales del mundo». Esto no lo dice un ciudadano de la vieja Europa, sino un profesor emérito de la Universidad de Princeton. Por eso, lo que escribo no ha de ser tomado por pacifismo angélico o bobalicón antiamericanismo, sino como alusión a un problema de dimensión universal: que USA siga ejerciendo «los derechos de tomahawk», como hacían los invasores de Maryland en 1660, marcando árboles en las tierras a ocupar, con el agravante de que hoy la pequeña hachuela es un impotente ejército irresistible.