ESTA SEMANA me acordé de Platón. Fue a propósito de una curiosa noticia del jueves. El Consejo de Televisión Española había decidido programar un debate sobre la crisis de Irak. Aún sin llegar a los roces el Consejo de Seguridad de la ONU, el acuerdo patrio no salió nada fácil. Los consejeros de la oposición lo pedían y los populares lo rechazaban. Pero la presidenta del Consejo, Consuelo Álvarez de Toledo, designada por el PP, se inclinó porque se emita algún debate. Es de agradecer. Al menos servirá para algo el casi billón de pesetas, seis mil millones de euros de ahora, que nos está costando el invento. Es la mitad de lo presupuestado para el Plan Galicia durante un montón de años. La verdad es que no sé como Aznar no mete el tijerazo en el presupuesto del Ente y lo traspasa a las necesidades gallegas. Bueno, ahora con el debate sorpresa podemos formarnos una opinión solvente sobre la guerra de Irak. Y en esto me vino a la mente la caverna de Platón. Hasta ahora había vivido en una cueva, sin la información de TVE. ¿Tendré miedo de la luz, de cambiar de opinión cuando llegue? Estoy tan instalado en mis posiciones cavernarias que me resisto al cambio por todo lo que me pudiera trastornar. Cada uno con sus apaños. Bush no parece ser tan tonto como dicen. Los americanos son muy competitivos y no asciende cualquiera. Aunque es hijo de papá y un poco hortera. No sé. Powell recuerda a un Sidney Poitier en la ONU, que se cabrea tras intentar primero la salida buena. Algo peliculero. Condolezza Rize es otra cosa, pianista, historiadora y negra, una combinación de muchos quilates. Parece una Angela Davis en formal. Claro que no sé si será una estrecha algo estirada, una calvinista institutriz de Bush pero en versión de Alabama. Sigo confuso. Sobre los nacionales carezco de dudas. Aznar después de lo del Prestige , no me inspira confianza. Está amortizado. Tampoco de Zapatero tras el calderazo del 17-N y de que sus eurodiputados lataran a Estrasburgo perdiendo la investigación europea de nuestro Prestige . No controla el cotarro. A Llamazares le doy poco crédito. Todo el que apoya la dictadura de Fidel es cuestionable. Simple test de humanidad. Y qué decir de Beiras. Estuvo muy apegado a don Manuel después del 11 de Septiembre, y ahora se nos pasa al otro extremo. Los bandazos suscitan recelo. Pero a pesar de todo hay que pronunciarse. Lo que está claro es que Sadam Huseín es el más listo de todos. Carece de prejuicios. Todo el pueblo a la caverna y él a sus mil palacios. Eso sí que es pensamiento único. Y hasta lo comprenden en occidente. Nuestras gaiteiras se van de concierto a Bagdag a la búsqueda de la lámpara maravillosa. A ver si nos tren una y acabamos con los dilemas. Platón no tenía estos problemas. En su época no había televisión. Así salían tantos genios. Pero hoy tenemos la prodigiosa caja que entontece y no nos deja elegir bien entre ser buenos como la paloma o astutos como la serpiente. El evangelio decía que debíamos ser ambas cosas. La Iglesia nos pide ahora optar sólo por la paloma. Cuanta disyuntiva. Pronto se va a terminar todo, los americanos invadirán Irak porque es a ellos a quien preocupa en serio. Nosotros haremos de buenos pacifistas o de tontos belicistas. Hasta que al final se emita el debate. Tras él pensaremos lo mismo, pero más enconados. Mientras tanto iremos sobreviviendo por los familiares caminos de la caverna.