El hecho de que por sistema se plantee la realización de infraestructuras cuando se habla de desarrollo, sin contemplar otra opción, da que pensar. En cuanto el Gobierno habla de gastar dinero, salen expertos (¿independientes?) por todas partes alabando nuestro desarrollo basado en infraestructuras, mientras la realidad es que perdemos terreno en España y Europa, el paro sube, etcétera. Después ves a constructores como Florentino Pérez en los mítines de Aznar, y jurarías que todo ese abuso del cemento es un juego político de adjudicación del dinero europeo entre las constructoras mejor enchufadas. Unámosle la pereza intelectual o incapacidad de los políticos locales para generar una estrategia de desarrollo bien pergeñada que compita por los recursos con esas empresas oportunistas, y todo está servido para un todos contentos sin ningún objetivo concreto conocido. Y cuando se acabe el maná de Europa aún lloraremos. J. Fernández . A Coruña.