14 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.
El Gobierno central pudo haberse anotado un tanto con la gala de los Goya. Simplemente, asumiendo que lo que allí ocurrió fue un mero ejercicio de libertad de expresión, en el marco de una sociedad abierta, plural y democrática. En cambio, se crisparon los ánimos, se buscaron culpables, y todo se complicó. Ahora, en vez de tomar buena nota de aquello, ante la celebración de los Max, la Xunta se cura en salud y plantea un cerrojazo que hiede a censura previa. Pero, ¿quién asesora a esta gente?