Escucho una conversación ajena, en un supermercado. Vuelve la viruela, dicen. Ya está la noticia en la calle. Menos mal que el Gobierno protector ha comprado vacunas preventivas, como la guerra del petróleo. Si le atacan, Sadam nos destruirá con un virus histórico. Y nos alarmamos mucho. Mientras, a nuestro lado siguen su marcha incansable los microbios vulgares, el sida, el cáncer, los accidentes de tráfico, el reuma. Todo, de pronto, pasado de moda, fuera de onda. Qué pesadez: los supervivientes de la colza reclamando aún, recordándonos que en nuestro país también hubo, hay y habrá desalmados intoxicados de ambición. Reservemos la vacuna, así estaremos distraídos. Y no estaría de más encargar un traje especial para protegernos de los fantasmas informativos que nos asfixian con armas químicas, hechas por Alá. María Emma González . Vigo.