EL MUY ILUSTRADO y muy ilustre coruñés don José Cornide es uno de los nombres poderosos en inteligencia que tuvo Galicia en el XVIII para tratar de sus antigüedades y dedicarse a fondo a la actualidad urgente en pesca, industria, minería, etc. Fue Regidor Perpetuo de mi ciudad, Santiago, pero las puñetas biológicas que no respetan a nadie ni nada me lo dejaron en Regidor y no pudo ser verdad lo de Perpetuo. Si pudiera serlo, seguro que hoy contaba con Encarna y con Leiceaga, si se me permite hacer un conciso inciso a favor de lo exciso. De Cornide hacemos memoria feliz en nombres de calles y plazas, instituciones, etcétera. Es de cajón que se llame Cornide un buque ocupado en cosas del mar y sus peces. Cornide, un apellido gallego hasta las cachas, en línea con Penide, Meixide, Marcide y la tira, pero a la presentadora del canal emblemático de la archiprogresía madrileña y sus aledaños de provincias le moló pasarse de Cornide a Cornaid para anunciarnos que el buque Cornaid se sumaba a la lucha contra la mierda negra. A la moza todo lo que no le suena a de por aquí (¡su corto «de por aquí», claro está!), pero le parece urgente, actual o importante en cuestión de técnica, se le convierte en meidinusa a toda pastilla. Y hay que alabar su celo en pronunciar como es debido porque es el mismo que ponen ella y tutti quanti de la madrileñería al informar de cómo van las cosas por Muksía, Lakse, Riankso , etc. Un celo que hay que agradecer cuando anda por ahí tanto insolvente que se esaminó del asioma de que la línea reta es la más direta. Queda para otro siglo la queja de que bachillerato, carrera y curiosidad cultural no den para que Cornide, Sarmiento, Feijóo sean de cultura general básica y para que otro caballero ilustrado, el andaluz y peruano Pablo de Olavide, que da nombre a una universidad sevillana, sea conocido y no nos lo canonicen, San Pablo de Olavide, en los comunicados de quienes en sus concienciadas protestas hacia arriba podrían empezar por pedir cuentas -¡hacia arriba y hacia atrás!- de las indigencias del sistema educativo que les zorregaron cuando no estaban concienciados y cuando ya empezaban a estarlo. Es sintomática la incoherencia (¿o no?) de que se americanice lo que suena raro y moderno, Cornaid, y se canonice lo familiar que suena a pompa y circunstancia, San Pablo de Olavide. Los nuevos tiempos de share, footing, timing, files ... se empatan con los viejos de cerrado y sacristía, sin más nombres ilustres que los de los santos y con un calendario desierto de fiestas civiles. La síntesis está al alcance de la mano en San Pablo de Olavaid. En Galicia el establishment ¡dispensando! ha discurrido su síntesis, no se anda por las ramas de la fonética y a toda la sacristía festiva de vírgenes y santos y santiñas le ha añadido la enchenta laica de queso, pulpo, trucha, marisco, raxo, cocido, salmón, carnero... Primum vivere / bibere ... latín sin lágrimas.