¡COCORICO!, inicia un resumen de la prensa francesa el diario Liberation . Y es que cocorico , onomatopeya del canto del gallo, es la traducción francesa de la tan española «no tienes abuela». Y la prensa francesa sin excepción (desde el izquierdista Le Monde hasta el conservador Le Figaro, pasando por el comunista L'Humanité ) se congratulan de lo que algún editorialista llega a definir como «París juega de igual a igual con Estados Unidos». Y es que el presidente del quinquenato después de su oscuro septenato parece dispuesto a conectar con la mayoría aplastante de la opinión pública y a no dejar en manos de la izquierda el no a la intervención armada en Irak. El eje Berlín-París, reforzado desde que en el 50 Aniversario del final de la Segunda Guerra soldados alemanes desfilaron por primera vez por el Arco del Triunfo parisino, ha recibido más oxígeno del que necesita con el apoyo de Vladimir Putin. Dos países -Francia y Rusia-con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU unidos a Alemania es un frente demasiado duro para la voluntad indestructible de Bush de emprender el aventurismo de la guerra en Irak. La reacción de Estados Unidos de descalificación de la posición francesa no hace más que radicalizar ésta. Que a estas alturas de la película, después de lo que supuso la Resistencia francesa en la resolución de la Segunda Guerra Mundial, se presente a Francia como un «país cuyo único arte que ha cultivado desde 1870 es el de la retirada o la huida» es, como poco, históricamente injusto. Y eso puede leerse en el Washington Post . Calificar al presidente Jacques Chirac de «rata vociferante» que está a punto de transformar a Francia en «proxeneta de Sadam» es, como poco, una infamia, y eso puede leerse en el sesudo Wall Street Journal . Frente a la permanente acusación de chauvinismo ( Cocorico ) a los franceses, cabría argumentar la francofobia norteamericana.