La cuenta atrás

JOSÉ JAVALOYES

OPINIÓN

CUANDO MEDIE esta semana que entra, con la comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU del secretario de Estado de EE.?UU., Colin Powell, podría comenzar la cuenta atrás para el inicio de la guerra contra Irak. Será portador el general de cuatro estrellas Powell, que fue el jefe militar supremo en la operación Tormenta del Desierto, de las informaciones prometidas por el presidente G.?W. Bush, en su mensaje sobre el Estado de la Unión. Se trata de las revelaciones sobre armamentos, basadas en fotografías obtenidas por vía satélite, y de eventuales pruebas sobre nexos de complicidad entre el régimen de Sadam y Al Qaeda. En lo primero, se establece un principio de contradicción con las evidencias recabadas hasta ahora, en el trabajo de campo, por la Inspección de la ONU; en lo segundo, se intenta establecer una vía de acceso a la autonomía de legitimidad de EE.?UU. frente a terceros, incluida la ONU, para resarcirse del daño y de la humillación sufridos el 11-S. Una sola prueba fehaciente en esta última materia valdría para que se activase la maquinaria de guerra desplegada en torno a Irak. Dejaría de ser así una «guerra de sustitución» para convertirse en una réplica justiciera contra el terrorismo islámico; pues, en la práctica, Sadam Huseín y Bin Laden representarían la misma cosa. Difícil será probarlo, pues ya la CIA desmintió tales connivencias. Pero algo debe haber para que la Casa Blanca insista en ello, aunque sólo sea la hipótesis de que el integrismo islámico, tan aborrecido por Sadam, fuera el único vector que a éste le quedara para utilizar las armas bacteriológicas que eventualmente conservase, estando como está -que se sepa-, sin cohetes para utilizarlas. Y un dato de distensión: el anunciado regreso de los embajadores marroquí y español a sus puestos. ¿Fruto de la sintonía con Washington?