Aznar, «xa falaremos»

OPINIÓN

JOSÉ MARÍA AZNAR volvió a hablar ayer de la tensión bélica con Irak. Lo hace con frecuencia. Por ejemplo, cuando un periodista se lo pregunta. El señor presidente se muestra, además, coherente en su línea argumental. Está convencido, como Bush y Blair, de que Sadam es un peligro para el mundo. Sólo nos puede salvar de su amenaza la coalición que se forme en torno a los Estados Unidos. Y se quedarán fuera de los beneficios de la victoria las naciones que tengan dudas. Ésta es, resumida, la línea de su pensamiento, diariamente publicada. Sólo hay un escenario donde el presidente se resiste a contarlo y debatirlo: el Pleno del Congreso. Habló en las sesiones de control de los miércoles, pero el Pleno extraordinario se le antoja, supongo, un lugar y un momento demasiado solemnes para tan pequeña cuestión. Y así, aunque el 90% de los españoles crean que hay que hacer ese debate, el presidente prefiere que pase el tiempo, al galaico estilo del «xa falaremos». Y aunque le reprochen que sea el único primer ministro europeo que no lo hace, se pone de perfil para que pase la crítica. Y aunque el mismísimo Garzón acuda a la prensa a pedirlo, la respuesta es negativa. Y es que Aznar es una roca. Si dice que no, es no. Mantiene su palabra hasta el final. Es todavía más tozudo de lo que dice Ana Botella. Lo malo es que le presta un discutible servicio al país. ¿Cómo se puede pretender gobernar con la opinión pública si se niega un debate abierto? ¿Cómo se puede aspirar a ganar las urnas si se acepta participar en una guerra negando a la mayoría social, según las encuestas, su derecho de crítica en el Congreso? ¿Por qué no hay obstáculos para justificar la guerra en los medios, pero aparecen todas las dificultades para explicarlo en el Congreso? Aznar debe tener algún truco en la manga. A lo mejor se presenta en Bagdad después de las bombas y nos sorprende a todos con un Plan Irak...