INTUÍA que lo del humor gusta. ¿A quién no le gusta entre tantas malas noticias poder reírse un poco con el periódico? Pero no me di cuenta de que el artículo del viernes tuvo el efecto clarísimo y sano de viñeta. Algunos lectores han decidido sumarse a la operación de registrar gazapos y me han enviado sus aportaciones gracias al correo electrónico. Creo que merece la pena recogerlas. El periodismo, por definición, es interactivo, comunicación. Una chica cuenta que una amiga se dio de alta en unas clases, llegó al gimnasio y preguntó: ¿Dónde son las clases de budismo? Los cursos eran de yoga. Otra llama a un salón de belleza y reclama: ¿Me pone con el euromasajista? El quiromasajista dice que él se pone igual, pero que lo único que hace, en euros, es cobrar. Una mujer ve unas obras nuevas en su barrio. Se acerca y se le oye decir: menudo boquerón que han abierto aquí. También está la señora que pide cocaína con el café en vez de sacarina. El inglés juega sus malas pasadas con el lenguaje. Un empleado avisa a otro: me voy al almacén a controlar el stop de productos. O el político de reconocido prestigio que se acerca al periodista que le entrevista, mira al casette para que lo pare y le comenta «esto que te voy a decir es on the road». Verdad como la vida misma.