Otro golpe de efecto

OPINIÓN

LOS EXPERTOS en imagen dicen que un acto público de éxito es aquél que convoca a una docena de cámaras de televisión. Según esa tesis, el «sí» de Ana Botella a Ruiz Gallardón no ha sido un éxito. Ha sido todo un récord, porque se han contado veintidós cámaras. Quiere decirse que había expectación, aunque se conocía el mensaje. Los medios dieron a su presencia el carácter de gran acontecimiento político. Nunca un candidato o candidata al modesto puesto de concejal ha suscitado tanto interés mediático. ¿Se traducirá ese interés periodístico en votos ciudadanos? Esa es la gran incógnita, pero no es lo que ahora toca analizar. Lo que toca analizar son las consecuencias políticas inmediatas, que son básicamente dos. La primera es que el PP consigue con Ana Botella otro golpe de efecto. Nuevamente se sitúa en el centro del escenario, bajo los focos, y se queda con el protagonismo de la obra electoral que se está representando. La maquinaria del partido ha demostrado otra vez que estamos ante profesionales de la política que han vuelto a escoger el momento adecuado para transmitir la sensación de iniciativa y presencia. La segunda afecta a la persona de Ruiz Gallardón. Aunque la idea de tener a Ana Botella en su lista no es suya, resulta el gran beneficiado de toda la operación. Le otorga un cartel de habilidad. Le quita las sombras de díscolo hacia la persona de José María Aznar. Y lo convierte, por tanto, en nombre para la sucesión. Pero no lo pongáis en ninguna lista. En este punto está lo único que puedo aportar como novedoso: el actual presidente de la Comunidad de Madrid no jugará a sucesor en 2004. No habrá, por tanto, esa increíble y burda maniobra que llevaría a Gallardón a La Moncloa y a la señora Botella a la alcaldía de la capital. Esto no es una opinión. Es una información. Rato, Rajoy y Mayor pueden seguir tranquilos en sus aspiraciones. No hay cuarto en discordia.