Cuaderno de bitácora

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

DE MODA se ha puesto, y en buena hora, el lenguaje de la mar. Hasta los ministros saben ya lo que es la amura, la eslora, el noray, la estacha o el tolete. Listos que son y aprenden rápido. Pero lo de la bitácora no lo acaban de aprender. La bitácora es -y no lo digo por ustedes, que ya lo saben, sino por ellos- una especie de armario, fijo a la cubierta e inmediato al timón, en que se pone la aguja de marear (léase así, no de marearnos). Y es muy importante -dicen- el cuaderno de bitácora, donde van quedando reflejados los cambios de rumbo y su porqué, las derrotas, en suma. El Gobierno parece haber perdido este cuaderno. Aznar prefiere el famoso «cuaderno azul», en el que anota el debe y el haber de sus presumibles sucesores. Pequeñeces personales, envenenadas legítimas hereditarias que no marcan ningún rumbo. «Toca» exacerbar el ánimo antiterrorista como podía ser otra cosa cualquiera, para encubrir otros desastres. A rígido timonel, rumbo caprichoso. Y, como puede, la nave va...