DE SOL A SOL
14 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.OIGO en la radio que hay una exposición en Madrid sobre las ciudades del norte y las del sur, la opulencia del rico y el desgarro de la pobreza. La muestra demuestra que estamos a punto de romper por todos los costados. Somos infelices en el primer y el tercer mundo. Un niño colombiano dice: «En un sitio en el que hay que morir para estar tranquilo, en el que las únicas luces en las calles por las noches son las de las luciérnagas, pasa Chano, el vendedor de guillotinas manuales». Demoledor. Creemos que una tos de nuestra hija es un terremoto y otros viven así su maldito día a día. Hay niños colombianos que son asesinos a sueldo y ven al primer médico cuando les ordenan matarlo. Aquí vivimos en el atasco de la riqueza. Nos llenamos las manos con cosas que jamás usaremos, pura usura. Sólo algo nos une a ellos, nuestra condición de seres humanos. En la opulencia y en el desgarro hay que encontrar el lugar del amor para no morir de asfixia. La razón y el corazón nos llevan a ser solidarios. Abracemos causas, limpiemos los mares del Prestige , regalemos esfuerzo. Amar es más fácil que odiar, mejor construir que destruir, alzar que derribar. Hace falta demasiada energía para el odio. Olvidemos el agujero negro de nuestro ombligo.