CRUEL ironía. La Xunta buscaba petróleo frente a las costas entre Galicia y Portugal. Financió plataformas. Nada de nada, hasta el miércoles. Ese día, los pescadores de Vigo, Morrazo y Val Miñor lo encontraron al fin. Tuvieron que recoger el mar de fuel a paladas y con sus propias manos. Pasó lo mismo en Arousa, en Pontevedra, en toda la costa. Los políticos no se enteran. ¿Dónde están los que maman de nosotros?, dice un marinero después de trabajar desde las siete de la mañana y comprobar que ni un político ni un funcionario se acercó a luchar contra la marea. La imagen de España, destrozada. Limpian los soldados belgas ¿y los españoles? No hay contenedores, no hay material. No hay dónde dormir. No hay qué comer. Ni una sola previsión. Cómo no iba a llegar el fuel. Si empujas la basura por tu casa y luego soplas con el viento y las corrientes, la mierda, en vez de quedarse en una habitación, te desgracia todo el piso. Es pura lógica doméstica. Lo sabe un ama de casa. España, si cortas por los Pirineos, es una isla. Kilómetros y kilómetros de costa. Pues ni un barco para succionar contaminación. Todos extranjeros. El final del drama sólo puede ser botarlos de ahí a votos. No olvidar. Que Galicia sea el país de Nunca Jamás estos políticos. cesar.casal@lavoz.es