De fusiones y tal...

OPINIÓN

15 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

LA TORMENTA de la fusión de Canal Satélite y Vía Digital ya amaina. Hasta los principales medios y sectores políticos implicados se mostraron estos días moderadamente sobrios en sus habituales puyas. Algunas cosas parecen claras en todo el jaleo. Otras siguen oscuras. Me limitarme a enumerar las gordas. Primero: no hay espacio para dos plataformas digitales en España, como no lo había en Alemania ni en Italia ni en Francia ni en ningún otro país europeo con mayor mercado incluso que el nuestro. Por tanto, antes o después, habría que llegar a una plataforma única. Segundo: si ahora resulta necesario fusionar dos agujeros negros llamados Canal Satélite Digital y Vía Digital es porque alguien se empeñó en que existiera el segundo. No puede afirmarse que Teléfónica lanzara en su día Vía Digital sabiendo que no había espacio. Quizá pensaban que conseguirían expulsar del mercado a Polanco y su plataforma, favorecidos del PSOE. Quizá sólo querían molestar. Pero pocos dudarán de que Telefónica lo hizo porque alguien le mandó hacerlo. Al igual que las demás intervenciones de estos años en el mundo de los medios de comunicación: Onda Cero, Antena3, Pearsons -su paquete equivale al valor de Recoletos-, etcétera. Tercero: la pugna de Polanco y Prisa contra el Gobierno de Aznar-o viceversa-ha dado lugar a los episodios más lamentables del periodismo español, franquismo incluido. Nunca se habían puesto tan de manifiesto los intereses empresariales de los medios y jamás se despreció tanto el derecho a la verdad de los ciudadanos. Es una triste gracia, por ejemplo, que en el 2002 se haya publicado con gran despliegue dominical una macroencuesta sobre el pluralismo informativo en España. La encuesta dice que sí, que está asegurado. ¿Quien lo dudaba y por qué?