PARECE QUE el resultado de las elecciones en EE. UU. supone un respaldo ciudadano a la política del presidente Bush. Pero no es así. Para los norteamericanos, las elecciones mid term (de medio plazo) significan el debate político sobre temas locales, algo parecido a nuestras autonómicas y municipales, que no incluyen temas que afectan a la Presidencia del Gobierno. Ahora bien, si los electores (menos del 40%) pensaban al votar en cuestiones internas y próximas, de sus ciudades y estados, para los políticos del Congreso y el Senado, así como para la Casa Blanca, el resultado electoral les dio un cheque en blanco para su política exterior y economía. La contradicción es evidente. Se está interpretando algo que realmente no es, porque necesitan venderlo como una victoria de Bush y el Partido Republicano. Se puede esperar que las decisiones que nos afectan como europeos, la mejora de la economía norteamericana y la guerra al terrorismo internacional, van a continuar. En este mundo globalizado en que vivimos, todos -o casi todos- vamos en el mismo tren de los países defensores de la democracia. Es evidente que la guerra contra el terrorismo internacional está en marcha y todos compartimos los riesgos. Pero hay que confiar en el equilibrio de poder que representan otros líderes que, como en Francia y en Alemania, también recibieron el respaldo de sus votantes. Entonces, a la pregunta de «¿un cheque en blanco para Bush?» se puede responder: «¡no, porque ya lo tenía!».