Los volcanes

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

31 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS VOLCANES son la parte superficial visible de un sistema magmático complejo, de grandes dimensiones, que se extiende en profundidad hacia el interior de la Tierra. El magma se produce por la fusión de rocas del manto terrestre. Por su menor densidad, asciende hasta que encuentra materiales de densidad equivalente. Entonces el ascenso se detiene y el magma se acumula en la cámara magmática. La erupción volcánica, es la salida del magma al exterior. La lava es el magma en estado líquido, cuando discurre por la superficie terrestre formando coladas, como las de los metales fundidos. El magma tiene gases y sustancias volátiles (vapor de agua, dióxido de carbono, etcétera) disueltos, debido a la presión en la cámara magmática. En cuanto el magma sale a la superficie terrestre, los gases se liberan, de forma equivalente a lo que sucede al destapar cualquier bebida gaseada, desde el sublime champán o cava español, hasta la gaseosa. El tipo de erupción volcánica va a depender de la forma en que se liberen las sustancias volátiles (explosiva o gradual) y también de la viscosidad del magma. La viscosidad es la resistencia a fluir: la miel es más viscosa (fluye más lentamente) que el agua. Si el magma es de baja viscosidad y además tiene pocos gases, se originan volcanes como los hawaianos (Kilauea), formados por largas coladas de lava, que asemejan ríos ardientes. Si el magma es muy viscoso, se enfría en su recorrido hacia el exterior y puede originar tapones, que, liberados por la presión de los gases, dan lugar a violentas explosiones con lanzamientos de restos a gran distancia, formación de nubes de ceniza, etcétera. Esta es su forma más peligrosa. Los volcanes cambian de unas épocas a otras y cada volcán es específico, por eso resulta muy difícil clasificarlos en los estereotipos clásicos. Eso es lo que está ocurriendo con el Etna.