PUES YA sabemos la razón de que el precio de la vivienda esté por las nubes: el aumento de la renta de los españoles y, en consecuencia, su bienestar material. Lo ha dicho el ministro de Fomento, Álvarez Cascos, y punto en boca. Ese es el porqué y no se busquen otros. Las casas están caras porque los españoles viven bien y pueden pagar sin problemas los 6.000 euros por metro cuadrado que cuesta un piso en Madrid o los 2.500 en los pueblos de los alrededores. Ese es el precio y no el oficial de 2.278,6 euros que fija el Informe de la Sociedad de Tasaciones Tinsa. Como tampoco son verdad los 557,4 euros por metro cuadrado en Lugo, que la hace ser, oficialmente, la capital más barata de España. Para comprobarlo basta con dedicarse un tiempo a visitar las inmobiliarias y todas las ofertas que se publican en prensa y en Internet. Mi hija lleva cuatro meses en esta tarea y o dedica el noventa por ciento de su escaso salario como licenciada superior al pago durante treinta años del crédito que le ofrecen por el 80% del valor teórico del piso a comprar, o me temo que se quedará en mi casa con su futuro marido y lo que luego venga. El informe de Tinsa, que ha provocado general asombro e indignación entre los que buscan casa, achaca la subida del 14,24% del precio de la vivienda nueva en los últimos 12 meses, o del 18,37% de la usada, a los bajos tipos de interés y al aumento de la demanda de la inversión en el mercado inmobiliario. No dice que entre las razones estructurales está la escandalosa especulación del suelo que hacen los ayuntamientos al amparo de la vigente Ley del Suelo y entre las coyunturales la inversión que las mafias de todo jaez hacen en el sector inmobiliario para blanquear dinero, las de muchos espabilados para hacinar a inmigrantes en literas a 200 euros la cama y los brutales márgenes de beneficio de constructores, promotores e inmobiliarios. José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del PSOE y cada vez más cerca de La Moncloa, ha calificado de «desfachatez» las razones aducidas por Cascos y ha pedido su cese inmediato. Con argumentos como los del Gobierno es posible que también en esto obtenga rédito político el aspirante socialista.