EL RESULTADO electoral de octubre del 82 no sólo posibilitó que el Partido Socialista, por primera vez en su historia, pudiese formar un gobierno monocolor, sino que propició una profunda mutación en el sistema de partidos heredado de la dictadura y de los primeros años de la transición a la democracia. el PSOE se consolidó definitivamente como la fuerza hegemónica de la izquierda, algo imprevisible una década antes, y la derecha, tras un período de desorientación, inició un proceso de unificación en torno al proyecto de Alianza Popular que, pocos años después, desembocaría en el Partido Popular tal como hoy lo conocemos. Así pues, en aquella ya lejana fecha se sentaron los cimientos de un sistema político que, aunque formalmente pluralista y pluripartidista, basa su funcionamiento y tiene su clave de bóveda en la alternancia bipartidista. Dicho esquema, todavía vigente, sólo se ha visto ocasionalmente perturbado por esporádicas apariciones de la izquierda alternativa y la pujanza de los partidos nacionalistas. Pero el espectacular resultado electoral del 82 no puede explicarse si no se contemplan y se analizan las circunstancias por las que entonces atravesaba nuestro país. La precariedad de la democracia y sus instituciones, sometidas al constante azote terrorista y traumatizadas por la intentona golpista del 23-F, una crisis económica muy profunda, inestabilidad política crónica derivada de la debilidad de los gobiernos de UCD y una aguda crisis de las principales fuerzas políticas, con excepción de PSOE, configuraban el cuadro político-social de España hace veinte años. En tal situación el PSOE era el único instrumento político y democrático creíble para canalizar la voluntad mayoritaria de los españoles, para consolidar la democracia, vertebrar el Estado y acometer el proceso de modernización que, tras 40 años de dictadura, necesitaba y demandaba, perentoriamente, la sociedad española. Éstas son las claves que explican la extraordinaria e irrepetible movilización cívica y electoral que llevó al PSOE al poder y modificó profundamente el mapa político hasta entonces vigente.