PARECE QUE los alemanes querían un Gobierno conservador, al estilo CDU y Strauss, pero presidido por Schröder, de personalidad mucho más atractiva que el oscuro y casposo Stoiber. Lo malo es que Schröder es socialdemócrata, de forma que la mixtura era propia más bien de una fórmula magistral de farmacéutico que de un sistema político ortodoxo. En suma, imposible. Así las cosas, han bastado un par de gestos electorales del SPD para decantar las cosas: la disposición del canciller de ponerse a pie de obra en los momentos difíciles de las inundaciones y la hábil finta de la ministra bien mandada, comparando a Bush con Hitler. Con eso y Los Verdes, Schröder se ha asegurado el Bundestag. Todas las extrapolaciones resultan cojas. Pero quién no intuye hoy en España un Gobierno más o menos conservador, pero presidido por Zapatero. Son las paradojas de la opinión, de la personalidad de los líderes y de la cojera de un rígido sistema electoral.