16 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

DECLINABA la tarde. Alocadas volaban las golondrinas. Se cruzaban y entrecruzaban. Parecía imposible que no chocasen. Se iban hacia los nidos a gran velocidad. Paraban en seco, entraban o se apoyaban en la pared o volvían al vuelo desaforado, como intentando agotarse para dormir a pierna y a ala sueltas. Todo un espectáculo en la plaza mayor de Ciudad Rodrigo. El Ayuntamiento a la derecha y enfrente la casa del marqués de Cerralbo, con los aleros protegiendo los nidos. ¿Por qué sólo en este edificio de todos los que enmarcan la plaza? Las golondrinas son así. Habíamos subido a Peña de Francia para contemplar el espléndido panorama y ver las rapaces volando por debajo de nosotros. Desde La Alberca bajamos a Las Batuecas y recorrimos los pueblos declarados conjunto histórico artístico. A la vuelta, Ciudad Rodrigo estaba tomado por la Guardia Civil. Luego supimos que Aznar había estado en esa misma plaza, pero se había ido antes del espectáculo de las golondrinas al caer la tarde.