Enchenta jurídica

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

RINCÓN DEL VIENTO

08 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

PENSABA YO que la costumbre gallega de reunirse multitudinariamente para comer hasta hartar era asunto de estómago y viandas, sin otra trascendencia. Y que las fiestas de la androia y la cachucha, del mejillón y del percebe, de la patata, del orujo, del pimiento y la sardina y de lo que se quiera imaginar eran manifestaciones limitadas a aquel ámbito o vestigios fósiles de la memoria del hambre. Algo más me preocupó que se dijera que sólo un par de productos enxebres no tienen fiesta propia. Pero mucho más me inquietó leer en la Colección de dictámenes del Consello Consultivo -espléndida- que la expresión jurídica «a mayor abundamiento» haya de formularse, en gallego, como «a mayor enchenta». Lo de atiborrarse parece que va más en serio de lo que suponíamos. No está mal que lo hagamos también de Derecho y no sólo de botelo o de percebes. Pero los portugueses dicen «abundamento» sin complejos y dejan la enchenta para las riadas, las aglomeraciones o las papanças de francachela .