La radiación ultravioleta

OPINIÓN

06 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

LA RADIACIÓN ultravioleta (UV) forma parte del espectro electromagnético, que es el conjunto de radiaciones que se propagan a la velocidad de la luz: rayos X, luz visible, infrarrojo, microondas, ondas de radio y televisión. Su longitud de onda, l, (distancia entre dos crestas o dos valles), está comprendida entre 390 nm y 1 nm; un nanómetro.(nm) es la mil millonésima parte del metro. El Sol emite, además de luz visible, radiación ultravioleta e infrarroja. La ultravioleta es la más energética (la de menor longitud de onda) y también se puede generar artificialmente, mediante lámparas o sistemas equivalentes para su uso en cosmética (bronceado), en tratamientos de enfermedades de la piel, como bactericida, etc. La radiación ultravioleta procedente del sol se subdivide en UVA (390-320 nm), UVB (320-280 nm) y UVC (l menor de 280 nm). Sólo los rayos UVA (los de menor energía) y una pequeña parte de los UVB alcanzan la superficie terrestre, mientras que los UVC (los de mayor energía) son absorbidos totalmente por la atmósfera terrestre. Los UVA proporcionan un bronceado de corta duración, causan el envejecimiento prematuro de la piel y, a largo plazo, pueden dañar las células y aumentar el riesgo de producir cáncer. Los UVB broncean más lentamente, pero de forma más duradera, estimulan la producción de melanina (el pigmento natural de la piel) y son los principales responsables de las quemaduras y de las insolaciones. A largo plazo, los UVB, además de envejecer la piel, dañan el ADN de las células cutáneas lo que favorece la aparición de cáncer de piel. Los UVC son los más nocivos, pero no llegan a la superficie de la Tierra. Los filtros solares tratan de paliar las acciones de los UVA y UVB.