LO DE IRAK se está convirtiendo en culebrón de incierto final. No sería extraño que Cheney ganase al fin su pulso a Powell y, renunciando a la cada vez más difícil complicidad europea, USA se encomendase en solitario al diablo, ejerciendo la autodefensa preventiva unilateralmente determinada o, en palabras llanas, garrotazo antes de que me ataques. Y si lo hiciese justo en el aniversario de 11-S, no dejaría de encontrar el apoyo al menos interior para su acción. Quién, de hacerse así, ganará a la postre es ya otra cuestión. La experiencia de Afganistán da a entender que más bien el conflicto seguirá abierto. Luego las cosas se contarán, como siempre, a conveniencia, según enseña la historia. Los franceses, por ejemplo, tienen inscrita en el Arco del Triunfo la batalla de Bailén como victoria propia y, sin embargo, para nosotros fue el general Castaños el que venció, ganándose por ello el ducado de tal nombre. En lo de Irak, seguro que alguien sacará tajada, además de la prepotencia del gigante militar.