HAY A QUIEN le interesa vivir en el conflicto social permanentemente. Son personas que no pueden subsistir si no están en candelero. Estos individuos, si tienen poder, suelen desestabilizar los sectores sobre los que ejercen su autoridad. El sector pesquero no tenía por qué ser una excepción. La pesca en Galicia, con sus pescadores y mariscadores, tiene sus defectos y sus virtudes. Hay furtivos y cumplidores de la ley. Los hay que juegan en el riesgo del filo de la navaja y otros que cambian de actividad porque se mueren de hambre. Ni a unos ni a otros se les debe moler a palos por sus excesos o por sus defectos. Todos ellos tienen como objetivo poder vivir dignamente. Lo más prudente, por tanto, sería buscarles soluciones y evitar los conflictos. ¿Cree alguien que la pesca en Galicia está mejorando desde que el conselleiro de pesca volvió a hacerse cargo de la misma? Él cree que sí. Hace pocos días en Muros se permitió decir que la pesca en Galicia estaba mucho peor que cuando él la había dejado... Pienso que tales opiniones no debieron sentarles muy bien a los dos conselleiros que le sustituyeron. Pero eso es lo de menos. La cuestión es: ¿Viven nuestros marineros mejor o peor? Posiblemente vivan igual pero con algo más de estrés al sentirse perseguidos por tierra, mar y aire. Nuestra pesca, la pesca artesanal, es mejorable sin duda, pero sin necesidad de alimentar o aun generar conflictos como los de Noia, Mugardos, Illa de Arousa, Cambados, etcétera, que sólo sirven para estar en candelero, cuando de lo que se trata es que los profesionales del sector vivan mejor, aun cuando la actividad del conselleiro de turno tenga que pasar desapercibida. Viene esto a cuento del nuevo pisotón que se pretende con el decreto sobre cofradías. Cuando peor se encuentra el sector pesquero, afectado por las restricciones que de todo tipo se van a producir, no es conveniente ni necesario sacar un polémico decretazo sobre estas entidades. Es tiempo de tribulación y no procede mudanza. Seguro que con el decreto no van a engordar los berberechos ni aumentarán las maragotas. Sin embargo, hay quien cree que el garrotazo, la fiscalización y el control del aparato, son procedimientos de otros tiempos. ¿Qué pasará si las cofradías, entidades de derecho público con personalidad jurídica, no acatan el decreto? Pronto lo sabremos.