ME PREGUNTAN a menudo ¿qué es eso de la antiglobalizacion? ¿Un partido político? ¿Un sindicato? ¿Una ONG? ¿Cuál es su programa? ¿Dónde está su sede? ¿Quiénes son sus jefes? Ahora, con la Cumbre de Johannesburgo, redoblan las preguntas. Las respuestas suponen que se sepa, primero, qué es la globalizacion liberal. Fenómeno esencialmente económico, la globalización hace que cada vez haya más países que intercambien una cantidad creciente de bienes y de servicios. Para que este intercambio sea más intenso, la lógica de la globalización exige la supresión de todo lo que puede frenar los intercambios comerciales: aranceles aduaneros, tasas, leyes y reglamentos proteccionistas, etcétera. Esto acarrea el desmantelamiento del sector económico controlado por el Estado, ya que éste podría tener tendencia proteccionista. Por eso la globalización rima, en todo el planeta, con privatización de todo lo que generalmente controla el Estado (electricidad, teléfono, agua, energía, ferrocarriles, compañías aéreas, educación, sanidad, etcétera). Por otra parte, al suprimir las barreras se favorecen las importaciones que entran en competencia con la producción local. Una competencia frecuentemente desleal, ya que los nuevos países exportadores no tienen la misma legislación social, la misma exigencia ecológica, no prohíben el trabajo de los niños... Por eso, en muchos países europeos, como consecuencia de la globalización, han desaparecido tantas industrias y tantos miles de empleos. La globalización liberal defiende el mercado y combate el Estado. Es una lucha sin cuartel que enfrenta el sector privado contra el sector público, lo individual contra lo colectivo, el egoísmo contra la solidaridad, el enriquecimiento personal contra el bien común general. Las instituciones que la promueven (FMI, OMC, Banco Mundial) se esfuerzan en reducir al máximo el Estado, disminuyendo su presupuesto y el número de sus funcionarios y suprimiéndole toda actividad económica. La globalización es, fundamentalmente, un fenómeno financiero. Lo que más circula en el mundo son los capitales. Aproximadamente, 2 billones de dólares cada día... Hay que saber que la economía real -la que crea empleos y produce bienes- representa sólo 4 billones de dólares diarios... Lo que más se compra y se vende no es el trigo o el petróleo sino las divisas. Lo que da lugar a una especulación colosal que enriquece a aquéllos que tienen capitales para participar en esa especulación. Consecuencia: los ricos son cada día menos numerosos pero más ricos, y los pobres cada vez más numerosos y mucho más pobres... En la era de la globalización, la terrible realidad social de nuestro planeta es que hay apenas unos 500 millones de personas que viven como un europeo medio, mientras que los que se encuentran en la necesidad son ¡5.500 millones! Entonces, ¿qué es la antiglobalización? Pues, sencillamente, el conjunto de protestas, en todos los continentes, de todos aquéllos que se ven afectados negativamente por la globalización liberal. No es evidentemente un partido, es una galaxia que reúne a asociaciones muy diversas, opuestas a veces entre sí pero que coinciden en la denuncia de la globalización. No tienen sede, ni tampoco jefes comunes. Pero se dan cita para manifestarse en donde se reúnen los nuevos amos del mundo: el G-8, Davos, las cumbres europeas, el FMI, la OMC, la OCDE, el Banco Mundial. Y, una vez al año, a finales de enero, en Porto Alegre, Brasil, con ocasión del Foro Social Mundial. Pero aquí no vienen a protestar, sino a sugerir correctivos y a proponer soluciones para que por fin, efectivamente, otro mundo sea posible.