Disculpa

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

DISCULPA, lector. He fallado en la forma, no en el fondo. Sigo pensando que Eta es una banda de mafiosos asesinos y que Batasuna son unos políticos a los que sólo les falta hacer la ola con los crímenes. Pero me equivoqué en un dato. La niña de Santa Pola no murió en la parada de autobús. En la parada fue asesinado el jubilado. Ella fue eliminada mientras jugaba en la casa cuartel. Muchos lectores me lo han recordado. Gracias a todos ellos por estar siempre de guardia. Es de justicia poner los puntos sobre las «íes». No quiero que sirva de disculpa lo mucho que nos movemos en esta profesión entre el ruido y la prisa, entre infarto y siesta. Los hechos son sagrados y es de sabios reconocer el error. Como decía el clásico, en periodismo o se precisa o se hace literatura o se calla uno. Mea culpa, pues. Espero que compartan conmigo que el asunto de fondo del otro día era lo ridículo de una guerra de liberación en el siglo XXI. Qué es un país independiente cuando el que manda es el Imperio de Estados Unidos. Mi texto quería llamar la atención sobre lo ridículo de matar a una niña o a un jubilado o a mí cuando la globalización nos convierte a todos en fotocopias. Ése sigue siendo mi mensaje, mi brochazo de tinta y sangre en su corazón.