El Gobierno, el IPC... y Abderramán

OPINIÓN

EL GOBIERNO argumenta, hablando de los precios, con la misma arrolladora solidez con que mi amigo Rico construía sus fascinantes deducciones sobre el arte de los pueblos. Era mayo, quizá junio, y el curso (¡sexto curso!) daba sus últimas brazadas en aquel año en que los americanos, con el rabo entre las piernas, tuvieron que marcharse de Vietnam. Nuestra profesora de Historia del Arte había decidido dedicar toda la hora a ver filminas (es decir, diapositivas) y, como en el tango, el aula vivía a media luz, cuando Rico fue sorprendido en un in fraganti clamoroso. Sentado en la última fila, donde un irresistible ventanal enseñaba la alegría del vecino campo de deportes, la Romero clavó sus ojos en quien iba a ser el cordero de aquella ceremonia: la del castigo que acompaña siempre a la falta de atención. «¿Rico, qué es lo que ves en la pantalla?», preguntó la profe, señalando una imagen del mihrab de la mezquita cordobesa. Nuestro compañero, cuyos ojos permanecían pegados aún al ventanal (y al verde del campo, y a la luz), apenas pudo reaccionar. Titubeó, tartamudeó y se tambaleó como un gran oso en su pupitre, mientras nos miraba pidiendo auxilio en su infortunio. Alguien le sopló. «Es el mihrab». Y Rico dijo. «Es el mihrab». La profesora preguntó entonces: «Y ¿en qué monumento está el mihrab?». Alguien (quizá yo mismo), susurró: «En la Mezquita». Y Rico contestó: «En la Mezquita». Sin dar tregua, la profesora no cejó: «Y ¿de qué estilo es el mihrab?». Alguien (quizá Ramiro) cantó raudo: «De arte árabe». Y Rico lo repitió con voz clara y gesto contundente: «De arte árabe». Pero la suerte, claro, no dura eternamente. Fue entonces cuando vino la pregunta que iba dejar patitieso a nuestro compañero. Y que iba a inscribir su nombre, junto al de Hauser, en la lista de historiadores del arte de los pueblos. La Romero , que, al no haber oído las sopladas sucesivas, contemplaba a su alumno casi con arrobo, le dijo finalmente: «Muy bien Rico, lo que vemos es el mihrab, una maravillosa pieza del arte árabe en España. Pero, ¿por qué sabemos que es árabe el mihrab?. ¿Tú en que te basas, Rico, para dar esa respuesta?». Rico nos miró y supo de inmediato que nadie iba a poder ayudarlo en aquel trance tan terrible. Entonces, como Gary Cooper en Solo ante el peligro , se enfrentó a su responsabilidad y contestó: «Pues yo me baso... yo me baso... yo me baso en Abderramán». También el Gobierno afirma que los precios han bajado el mes pasado y se basa para hacer tan increíble, alucinante, inaudita, extraordinaria afirmación, en lo que dice el IPC. Que es, para el caso, como basarse en Abderramán. O en Abd El-Krim.