Parte de guerra

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

El comunicado de ETA es un parte de guerra, la guerra de unos locos que afecta a los cuerdos, también a una niña de siete años que bailaba en una parada de autobús. Ella seguro que no sabía que estaba en guerra con Euskal Herria. A ella sólo la mataron, para siempre. No habrá otra como ella. Sólo las migas de su recuerdo. Ahora lo explican en su parte de guerra absurdo. Dicen que los ciudadanos somos culpables de pasar al lado de las fuerzas de seguridad del Estado español, que son objetivo militar. Aconsejan que nos alejemos de policías, militares y guardias civiles. Así ellos los podrán eliminar sin el problema, el estorbo, la molestia, de los daños colaterales. Daños colaterales pudieron ser los clientes de una hamburguesería en Torrevieja o los bañistas de Santa Pola. Daño colateral puede ser usted que lee este artículo entre dos tragos de cerveza o de sol en una terraza de verano. Qué sentido tiene una guerra en el 2002. ¿La independencia? Ilusos. Qué país es independiente en el siglo de la globalización y del todopoderoso Estados Unidos, de la batalla entre el dólar y el euro. Que cierren ya el horrendo grifo de la sangre. Que bailen, tranquilas, las niñas en las paradas de los autobuses.