EL SERVICIO de recogida y tratamiento de residuos sólidos urbanos, llamado de forma más sencilla servicio municipal de recogida de basuras, está en Galicia de plena actualidad. Las razones que explican este hecho son diversas, siendo la principal el incremento que va a experimentar la tasa que financia dicho servicio por la inclusión de la tarifa Sogama. Este aumento también puede asociarse al valor económico que tiene la limpieza en los municipios turísticos -tan evidente en estas fechas-, a los efectos positivos en la higiene y salud pública, así como a su incidencia en la protección del medio ambiente. Todo ello introduce una cuestión adicional todavía no suficientemente valorada: la necesidad de que el servicio se gestione y financie con eficiencia creciente. La recogida de basuras es un servicio municipal obligatorio, individualizado, de carácter no redistributivo y cuantitativamente relevante (absorbe recursos que oscilan entre el siete y el doce por ciento de los ingresos corrientes del presupuesto municipal). Su financiación la soportan los usuarios mediante una tasa con tarifa diversificada (recogida doméstica, locales comerciales e industriales, etcétera) cuyos ingresos no deben superar el coste. Cuando el servicio se presta con déficit, los gobiernos municipales deberían explicar sus causas, puesto que esa circunstancia deteriora el ahorro y las inversiones locales, provocando además efectos redistributivos no deseados. Pero el coste del servicio incluye no sólo la recogida domiciliaria de la basura, sino también su transporte y posterior tratamiento. Son consecuencias del progreso y de la civilización. Se aumenta el bienestar social, pero también su coste. Y esto exige nuevas formas de hacer política. De las promesas infinitas, las subvenciones clientelares y la irresponsabilidad fiscal, caminamos ya hacia escenarios donde los gobernantes deben explicitar el coste de los servicios y su financiación. Unos escenarios con prioridades conocidas, gestión eficiente y rendición de cuentas. En la actualidad, la tasa de recogida de basuras apenas cubre la mitad del coste del servicio en la gran mayoría de los municipios gallegos (sin incluir transporte y tratamiento). La subida del tributo es, pues, evidente, ya sea vía Sogama u otra alternativa que afronte el problema de su tratamiento posterior. Sogama tiene el inconveniente de que no recicla, de cobrar por el input y por el output y de que su viabilidad como empresa depende del número de contratos efectivos que formalice con los ayuntamientos. Por eso existen iniciativas municipales fundamentadas en el reciclaje. Son alternativas que también deberían considerarse y observarse con atención.