Apoyado en la pared

| AURORA SUÁREZ |

OPINIÓN

LA FUENTE de la Cibeles está custodiada por emblemáticos edificios, como son el del Banco de España, el edificio de la central de Correos, que tiene algo de gallego dado que su arquitecto -Palacios- era de Porriño, y el Cuartel General del Ejército, que está rodeado de unos jardines cuidados con esmero, y custodiado por algún o alguna joven vestidos con uniforme. Apoyado en la verja que rodea este edificio, se pasa la vida un chico de unos treinta años al que los huesos amenazan con atravesarle la piel. Tiene la barba y el pelo largos y descuidados, como un náufrago que sobreviviese fuera de la civilización. Está siempre allí, sentado, la espalda recostada en el muro, con un cartelillo de cartón que reza así: Pido una ayuda. Tengo sida. Gracias . En enero, en primavera, en lunes, en navidad, en vacaciones, en viernes, él siempre está allí, igual que cualquiera de las piedras de la verja en la que se apoya.