Mercaderes

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

EN LA BIBLIA está todo. Cuando Cristo vivió lo de los mercaderes y el templo pensaba en la Liga de Fútbol Profesional, los jugadores y los clubes. Ya no hay vergüenza. No me gusta darles más bola, nunca mejor dicho, al pan y al circo del fútbol, pero el caso Rivaldo no es sólo un asunto de estadios. Rivaldo es un traidor. Traicionó y traiciona por dinero, algo que está muy moda y que seguramente haríamos casi todos. Qué lejos están aquellos tiempos en los que los colores se sentían. Aquellos jugadores de clubes que metían el pie como Manuel Pablo, con dos. Hoy los futbolistas son de boutique, pasan más tiempo comprando coches, relojes y trajes que sudando. Son ideales para anuncios de colonias, clientes perfectos para las mechas en las peluquerías. Pero la posiblidad de que Rivaldo vista de blanco pone de manifiesto que los jugadores de hoy jamás anunciarán valores. La ética es para ellos una enfermedad, un virus. Sólo entienden el lenguaje de la cuenta corriente. Lo peor es que por sus virtudes con el balón nuestros chavales alucinan con ellos. Pero que no se equivoquen. No son más de lo que sería el mono Amedio si le diese bien a la pelota con los pies. Incluso Rivaldo. cesar.casal@lavoz.es