El anglicismo «hándicap» se traduce como «desventaja» en el idioma español, pero aplicado en el golf se refiere a un factor de corrección que se introduce para democratizar la competición. En los torneos, para compensar los diferentes niveles de juego de los deportistas, se aplica una compensación que permite competir en un plano de igualdad. Los jugadores tienen asignado un hándicap que consiste en un guarismo que indica los golpes que se restan a un jugador en el cómputo total que realice en una competición, o en su caso, añadiéndolos al «par» del campo; los profesionales tienen hándicap cero. El golf, aunque en el siglo XIV fue practicado por los pastores escoceses, de forma rústica, con el tiempo se convirtió en un deporte de las clases acomodadas. Es una modalidad que fue popularizada, en España, por Severiano Ballesteros y que consiste en golpear una pequeña bola con un palo para meterla en un hoyo, de acuerdo a un número mínimo de golpes, y proseguir el juego, según un circuito establecido, para completar el resto de hoyos, nueve o dieciocho en total, distribuidos sobre un terreno. El número de golpes necesarios para realizar el recorrido completo de un campo de golf de dieciocho hoyos recibe el nombre de «par» y se sitúa ordinariamente en 72 golpes. Al igual que en otros deportes, los golfistas ostentan distintas categorías, de acuerdo con su nivel técnico, lo que quiere decir que tienen un «par» diferente. Una vez que se supera la fase de iniciación a este deporte, mediante prácticas dirigidas y se está en condiciones de salir a jugar sólo al campo, después de un examen, el comité de competición del club adjudica un hándicap de inicio al jugador. Como máximo, el hándicap puede ser de 36 que irá reduciéndose mediante la mejora de su juego en las competiciones oficiales. Para enviar preguntas: que.es@lavoz.es