Es la distribución estadística y/o su representación gráfica de la composición de una población por sexos y edades. Se le llama pirámide porque tradicionalmente adoptaba la forma del perfil de esta forma geométrica. Casi siempre hubo más niños que jóvenes y mayor número de éstos que adultos, siendo la proporción de ancianos la menor de todos los grupos de edad. Regla común a hombres y mujeres, ya que expresaba la probabilidad descendente de la supervivencia de las personas a lo largo de su vida. Se suele expresar en intervalos de edad de cinco años. Su forma escalonada reflejaba la tradición de una natalidad absoluta de carácter creciente, de manera que el número de personas entre los 0 y 5 años era superior al intervalo de los mayores de 5 y menores de 10. Y así sucesivamente. La forma estricta de pirámide es la propia de poblaciones en crecimiento y sin fuertes movimientos emigratorios o inmigratorios. En Galicia y Europa occidental, las actuales distribuciones de la población por edades ya no adoptan el tipo escalonado clásico. Por la retracción de la natalidad los grupos más jóvenes representan a colectivos sucesivamente menores que los de su escalón inmediato de mayor edad. En conjunto, la población ha envejecido sustancialmente y su anterior forma piramidal se ha convertido en un rombo irregular , que con el tiempo se irá tornando en una pirámide invertida . La dinámica interna de estas poblaciones conduce a la decadencia natural, a la distorsión intergeneracional y a la disminución del número total de personas. De no darse profundos cambios, de una verdadera revolución sociocultural que relance la natalidad, el futuro de este tipo de poblaciones dependerá decisivamente de la afluencia y composición de la inmigración. Para enviar preguntas: que.es@lavoz.es