Para la mayoría de los que no vivimos en Aguilar de Capoo y su comarca, el problema de las galletas Fontaneda había dejado de existir, porque los medios de comunicación estatales dejaron de ocuparse del problema. Aparece de nuevo en las noticias a consecuencia de un posible pacto entre Gullón y los responsables de Fontaneda , por mediación de instituciones castellanas. El problema es distinto cuando se visita la ciudad. Está llena por todas partes de carteles, pasquines, pegatinas y pancartas, en los que reza el lema principal: «Fontaneda es de Aguilar» y «aquí se va a quedar», remacha la pancarta situada enfrente de la fábrica, en la subida a Santa Cecilia. A destacar los cartelones con las coplillas de doña María, la de Aguilar. Andábamos llenándonos los ojos con el románico palentino y a las dos de la tarde bajábamos de Santa Cecilia. Se lanzó un cohete desde la puerta de la fábrica y, a la salida de los trabajadores, hubo aplausos de los congregados a la puerta y de los que salían. Durante unos minutos se corearon consignas y poco a poco las voces se perdieron por la dispersión de las personas. Aunque los de otros sitios no lo sepamos, la tragedia de los trabajadores de galletas Fontaneda sigue viva y muy viva. Ojalá tengan un final feliz y podamos seguir oliendo el aroma de vainilla al pasar por Aguilar.