Se difundió días pasados, un informe de la Asociación Nacional de la Carreteras sobre el estado de las redes viarias en España y las necesidades de Financiación, hasta aquí nada que objetar, pues considero que es un estudio serio y por tanto creíble hecho por expertos y patrocinado por un ente independiente y con magisterio. Mis reparos al citado informe, es cuando entra en las discutibles, y casi siempre odiosas, comparaciones, entre las redes de las diferentes autonomías españolas, llegando a cuantificar calidades y cualidades. Para poder comparar y clasificar, hacen falta criterios uniformes y bases comparables, y a mi modesto entender en dicho estudio no se han tenido en cuenta la absoluta heterogeneidad de las distintas redes, para su adecuada ponderación y así con el coeficiente adecuado poder hacer las comparaciones. ¿Se ha tenido en cuenta que Galicia tiene, por su particular sistema de asentamientos, el doble de kilómetros de red, que la media española, requiriendo por tanto el doble de inversión? ¿Se ha tenido en cuenta la orografía complicada en la que tenemos que implantar nuestra red? ¿Se ha tenido en cuenta, nuestro clima y la cuantificación de nuestra pluviometria, enemigo número 1 de los pavimentos? Galicia, la última ¿Se ha tenido en cuenta, que el punto de partida a principios de los ochenta, con el nacimiento de la autonomía, Galicia era la última región española en incorporarse a las redes modernas? El último itinerario REDIA de España en inaugurarse es la N-VI, años después de que el resto del Estado disfrutase de dicha red. ¿Se ha tenido en cuenta, que ha pesar de todo lo anterior, nuestros trazados, son en muchos casos los mejores de España, con visión de futuro y gran calidad constructiva? ¿Qué autopistas de la red nacional fuera de Galicia, tiene sus túneles y estructuras preparadas, para en su caso ampliar a un tercer carril? Viene todo lo anterior, por que me parece que es de justicia valorar el enorme esfuerzo que tanto nuestros políticos, desde la Xunta y otras instituciones y técnicos han hecho en los últimos veinte años y que un frío informe, por no entrar a valorarlo, puede desmerecer.