Se ha llevado una gran decepción, pero no una decepción cualquiera, sino una decepción de grueso calibre. Una de esas decepciones que marcan el antes y el después. Una decepción de padre y muy señor mío. Una morrocotuda decepción. Una traumática decepción. Algo así como si le retirasen el suelo y se encontrase suspendido en el aire y a punto de caer sin remedio, por no tener a donde agarrarse. Después de tanto circunloquio, ¿cuál es la decepción? ¡Ah, querido lector!, la decepción ha surgido al enterarse que los gusanos de seda no son gusanos. Toda una vida recorriendo el proceso, que se iniciaba consiguiendo los gusanos (¿qué gusanos?), alimentándolos con hojas de morera, esperando a que se formase el capullo, tirando del hilo para conseguir la seda, ... Los gusanos de seda, no son tales. En realidad, son mariposas en fase de oruga, pero nada tienen que ver con los gusanos (la lombriz de tierra o la intestinal). Espero que ahora entienda su decepción. Ya nada es lo que era. Los gusanos de seda son orugas de insectos. De todos modos la decepción se atenuó un poco al comprobar que el Diccionario de la RA, reconoce gusano como nombre vulgar de las orugas. Es más, identifica gusano de seda con oruga de la mariposa de la seda (Bombyx mori). Pero a él nunca le gustó ser vulgar.