COLA DE TIGRE

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

En este tiempo de restricciones y ajustes, con la gente en la calle y huelga general en ciernes por los recortes en la protección por desempleo, se anuncia que nos vamos a gastar la nadería de 1.200 millones de euros en la compra de veinticuatro helicópteros de ataque . Si no lo hubiese publicado mi periódico, no me lo creería y hasta esbozaría una sonrisa por la ingeniosa y sarcástica broma. No es el don de la oportunidad el que más destaca en este Gobierno, que parece empeñado en irritarnos todas las mañanas. El CIS también podría preguntar sobre estas cosas, y esta sorprendente actitud de los políticos pruriginosos. Y menos mal si en lugar del Apache de la Boeing compramos el Tigre del consorcio europeo Eurocopter, porque en este caso algo quedará en casa, al participar España como socio en el proyecto. Lo que ocurre es que no será mucho, ya que Francia construirá la cabeza de los aparatos, Alemania el cuerpo central con sus motores y nosotros, la cola del Tigre , como es habitual, pues creo recordar que también hacemos la del Airbus . En esto de la cola somos especialistas. Algo es algo. Porque además, conviene no abusar, que acabamos de ganar el Roland Garros y de derrotar al Leverkusen.