«ALIEN»

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

09 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Es el Woody Alien de la industria del cine. Un tipo distinto que engancha con su humor avispado. Sus frases son directos a la mandíbula que pasan por el cedazo de la inteligencia. Sin concesiones. El Príncipe de Asturias vuelve a picar alto al premiarlo. Pero el cineasta lo que se merece es el Nobel de Literatura. Como Bob Dylan y tantos otros. Hace mucho que la literatura dejó de ser quinientas páginas sobre una saga familiar. Como escribió Salinger en el inicio de El guardián entre el centeno, ésta no es una historia al estilo de David Copperfield (con todo el respeto al maestro Dickens). Por esta misma regla, al cantante Antonio Vega le deben el Cervantes, como resumen de todo lo que aportó el pop español al arte de los sentimientos. El único que existe. Ya está bien de establecer géneros. Allen podría ser premio de lo que quisiera. Su talento es como un iceberg. Se ve una parte, pero el golpe que da alcanza a las otras nueve partes que no se ven. Este miope que se autointerpreta es heredero directo del camarote de los Marx. El eco de su risa habla de ese absurdo. Por no glosar al poeta de blanco y negro que vive en Manhattan. Lo dicho, el Nobel. No ganaron el de la ¿Paz? Arafat y Peres.