PACO SÁNCHEZ
28 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Me escribe, alarmada, una periodista brasileña que pretendía visitarnos, precisamente, el 20 de junio. Ha caído en la cuenta de que habrá huelga y pregunta: «¿Cómo es una huelga por ahí?, ¿realmente para todo? Es que aquí las huelgas son una especie de caos. Sólo dejan de trabajar los obreros de las fabricas del ABC (una zona industrial de São Paulo). ¿Y ahí qué ocurre? ¿La gente sale a la calle a romperlo todo como en Argentina? ¿Bloquean las carreteras o se van a la playa como los de Río de Janeiro? ¿También hacen huelga los empleados de hoteles y restaurantes?». No sé qué contestarle. No me acuerdo muy bien de cómo era eso. Tampoco quiero plantearme ahora si tal movida tiene mucho sentido en nuestro mundo. Ni quién pierde más ni quién gana algo. Entre otras cosas, porque estoy preocupado por no haber visto Eurovisión. Además, no pregunta por los motivos. Puede que haya asociado nuestra situación económica a la de los argentinos. Mejor eso, porque si indaga en las televisiones y periódicos del país, probablemente concluya que vamos a la huelga general contra Europa porque Rosa ha sido malvotada en el Festival de Eurovisión.