Si Rosa López, de Armilla, Granada, alias Rosa de España, de Tallin y de Europa, no gana esta noche el festival de Eurovisión, un sentimiento de culpabilidad colectiva va a recorrer España, obligando para compensar, a la selección nacional de fútbol a ganar el mundial. Europe¿s living a celebration es el himno, la banda sonora de la presidencia europea de Aznar , festivalera y políticamente correcta, nació para ganar. Item más, integra para que no haya dudas maledicientes de los de siempre, un coro plural con Chenoas, Bustamantes y Bisbales que dan la medida de la España autonómica, cosmopolita y universal. Esta canción simple y directa es nuestro La , la, la del nuevo milenio, el canto popular y festivo que nos lleva a ese revival años 60 ¿ Cuéntame lo que pasó , pantalones de campana, etcétera¿ del que sólo falta el Seat 600 y los emigrantes españoles viajando laboralmente a Suiza y Alemania en un tiempo de pateras y de sudamericanos retornados. Si Rosa no existiera habría que inventarla en uno de esos laboratorios secretos del marketing y las relaciones públicas donde se fabrican los nuevos mitos. Mezcla de osito de peluche y cenicienta en su asador de pollos, Rosa es la síntesis de Pili y Mili, Marisol y Rocío Dúrcal, pero también de Pablito Calvo y Joselito. La imagen de una España improbable, el icono mediático del Ustedes son formidables , pasado por Cabalgata fin de semana o Fiesta en el aire , con las viejas coplas dedicadas de «Aquí Radio Intercontinental, Madrid». Es la España de siempre dibujada en el país de las autonomías, la España cañí cantando en inglés con matices de soul y voz mestiza de goospel . Es una rosa de un carmen granadino que lleva en su garganta las tras culturas: la judía, la cristiana y la del rey moro que lloró como mujer porque no supo defender su reino como hombre. Y esa mujer, algunos siglos después, hará sonar su voz para devolver a su país ese orgullo folclórico y popular que tantas veces y en demasiadas ocasiones constituyó nuestro particular panem et circenses . Si Rosa no gana, no va a suceder nada que no estuviera previsto. Si Rosa no gana, lo que es seguro es que no pierde, porque la granadina ¿y no es un juego de palabras¿ nació para triunfar. Ya ha ganado, y en su triunfo está la abnegación todoterreno de los viejos vocalistas, de los versátiles animadores y cantantes de las orquestas que ponen la música de verano. Rosa ya ha ganado todos los festivales posibles y se coló por el ojo mágico de las televisiones europeas. No sé el resultado final, desconozco los servicios diplomáticos de los entes televisivos, pero estoy seguro de que esta noche se van a reventar las audiencias, y otra vez, como antaño un eco reiterado, el estribillo eurovisivo de los viejos tiempos irá sumando puntos ¿ Spain, two points¿ , y todos viajaremos en un recorrido al pasado cuando éramos más jóvenes y más críticos. Si Rosa no gana no mermará un ápice nuestra autoestima , volveremos a recordar la quinta, la sexta, la novena Copa de Europa, que es un éxito casi reciente, y el emigrante que volvió de Alemania inaugurará otra churrasquería en la carretera de Lugo con personal ecuatoriano y magrebí, y España, la España que va bien, seguirá yendo como solía y aquí no ha pasado nada. Que gane Rosa.