El titular dice: Impugnan las oposiciones a limpiadoras por tener preguntas de física y química. Se pedían las ¡fórmulas químicas del agua y del dióxido de carbono! Si les llegan a preguntar quién escribió el Quijote o pintó las Meninas, seguro que no hubiese habido impugnación alguna, porque los conocimientos elementales de Literatura y de Pintura se consideran cultura general. No ocurre lo mismo con las nociones básicas de Ciencias. Es el problema de las dos culturas de siempre. De todos modos, no estaría muy fuera de lugar que a los limpiadores se les hiciesen preguntas de química, porque son muchos los productos de esa naturaleza que han de emplear en su trabajo. Subyace además el dilema del amateur frente al profesional. Aparece muy claro en los chiriguitos turísticos de los veranos de Galicia, plagados de amateurs, que contrastan grandemente con los profesionales formados en escuelas de hostelería. Para limpiar parece que vale todo el mundo, pero lo lógico es que existiesen profesionales de la limpieza que hubiesen recibido formación en una institución adecuada. No existe ninguna rama de la Formación Profesional reglada dedicada a formar limpiadores. Sería conveniente que se crease, porque son muchos los productos, técnicas y aparatos que un profesional de la limpieza debe manejar con eficacia.