SÉ MINISTRO PARA ESTO

OPINIÓN

Hay semanas que no compensa ser ministro. Ésta, por ejemplo. Estás tan tranquilo, revisando el esmoquin para cenar con los americanos que han venido, y te lo estropean todo. Primero, el IPC, que ha caído en el Consejo como un pedrisco. Ya están los demagogos diciendo que nuestro dinero vale hoy 1,4 puntos menos. Pásate seis años presumiendo de dominar la inflación, para que unos puñeteros vestidos y unos zapatos te arruinen tanto esfuerzo. Por si tuviéramos poco con la enemistad de Arzalluz, ahora la estadística se ha pasado también al enemigo. Sé ministro para esto. Y en éstas llega la EPA. ¿Recuerdas? La habíamos cambiado para acomodarnos a las normas europeas, y nos dijeron que lo hacíamos para maquillar el paro, porque Aznar está obsesionado con el pleno empleo. ¿Y cuál ha sido el resultado real? Que aumentó el paro y descendió la ocupación. O nuestros críticos eran muy mal intencionados, o a nosotros nos salen las cosas al revés. Y claro; la oposición suma inflación y desempleo, y le sale lo que tiene que salir: que España no va bien o que, como dice Jordi Sevilla, parece que en el Gobierno estamos de vacaciones o pensando en la sucesión de Aznar. Sé ministro para esto. Y ahora vienen los sindicatos: se pasaron seis años tan sosegados, que mismamente parecían del PP. Y ayer se pusieron a hablar con descaro de convocar la huelga general para el día que más joroba: la víspera del Consejo Europeo. Y si hasta ahora ponían como disculpa el subsidio de desempleo, ahora incorporan la mala racha económica, se nota que tienen ganas de jarana. Sé ministro para esto. Menos mal que ganó el Madrid. No hay más que ver la prensa de la capital para darse cuenta de que fue una hazaña imperial. Como si hubiéramos conquistado Gibraltar. Periódicos, radio y televisión le han dado más importancia a la novena copa que a la hazaña de la primera estancia de un presidente español en Camp David. Y encima, tienes que aguantar a periodistas que no paran de preguntar por el sucesor de Aznar, como si los ministros supiéramos una palabra. Y es que hay semanas, ya te digo, que no vale la pena. Zidane vive mejor. Y le aplauden mucho más.