No estoy de acuerdo con Zapatero: Juan Cotino es un buen director de la Policía. No hay que cesarle. A quien se debe mandar a casa es al cutre que administra los dineros públicos, que impide una política eficaz contra la violencia. Por el déficit cero , obsesión materialista de este Gobierno, se han dejado de cubrir vacantes en la Policía. Y las seis mil plazas que se han convocado ahora apenas cubren los vacíos producidos en los últimos años por bajas y jubilaciones. La Dirección de la Policía y los policías a título personal están trabajando bien, como demuestran las detenciones efectuadas. Y además, este Zapatero parece nuevo: cuando la oposición desea el cese de alguien, debe elogiarlo. Ruiz Gallardón siempre está en la cuerda floja, porque lo elogian los adversarios de Aznar. Si el PSOE pide el cese de Juan Cotino, no hace más que eternizarlo en el cargo. Lo que le ocurre a Cotino es que lo ha mirado un tuerto, según demuestran dos indicios. El primero, que, según T iempo , está pensando en volver a la vida privada. Rodríguez Zapatero le ha condenado a seguir. Juan Cotino ya no puede ni dimitir por razones personales. El Gobierno no puede permitir que alguien piense que la oposición ha conseguido su objetivo de retirar a alguien del Gobierno. Y el segundo, la historia del súper. Mira que hay supermercados en España. Mira que hay lugares donde cometer un atraco. Y mira que hay cargos públicos en este país. Pues bien: los señores atracadores tienen que entrar justo en la tienda donde está el director General de la Policía. ¡Me alegro! Conviene que alguien importante esté en el escenario de un atraco. De lo contrario, sólo se enteran de su existencia por la prensa y los atestados y salen como salió el presidente Aznar el domingo: «No creo que exista un problema de fondo de inseguridad ciudadana». Cuando se produce un atraco donde tú estás, dejas de pensar así y empiezas a buscar soluciones. Por cierto: eso del atraco no lo sabía Zapatero. Si lo hubiera sabido, hubiera hecho un fantástico discurso. Hubiera dicho algo así: «No es que el director de la Policía no sea eficaz en la persecución de delincuentes; es que los atrae».